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segunda-feira, 2 de agosto de 2010

Os processos de gobalização (1)- Boaventura Sousa Santos

1. Introdução


Nas três últimas décadas, as interacções transnacionais conheceram uma intensificação dramática, desde a globalização dos sistemas de produção e das transferências financeiras, à disseminação, a uma escala mundial, de informação e imagens através dos meios de comunicação social ou às deslocações em massa de pessoas, quer como turistas, quer como trabalhadores migrantes ou refugiados. A extraordinária amplitude e profundidade destas interacções transnacionais levaram a que alguns autores as vissem como ruptura em relação às anteriores formas de interacções transfronteiriças, um fenómeno novo designado por "globalização" ( Featherstone, 1990; Giddens, 1990; Albrow e King, 1990), "formação global" (Chase-Dunn, 1991), "cultura global" (Appadurai, 1990, 1997; Robertson, 1992), "sistema global" (Sklair, 1991), "modernidades globais'' (Featherstone et al., 1995), "processo global" (Friedman, 1994), "culturas da globalização" (Jameson e Miyoshi, 1998) ou "cidades globais" (Sassen, 1991, 1994; Fortuna, 1997). Giddens define globalização como "a intensificação de relações sociais mundiais que unem localidades distantes de tal modo que os acontecimentos locais são condicionados por eventos que acontecem a muitas milhas de distância e vice versa" e acusa os sociólogos de uma acomodação indevida à ideia de "sociedade" enquanto um sistema fechado (1990: 64). No mesmo sentido, Featherstone desafia a sociologia a "teorizar e encontrar formas de investigação sistemática que ajudem a clarificar estes processos globalizantes e estas formas destrutivas de vida social que tornam problemático o que por muito tempo foi visto como o objecto mais básico da sociologia: a sociedade concebida quase exclusivamente como o Estado-nação bem delimitado (1990: 2). Para o Grupo de Lisboa, a globalização é uma fase posterior à internacionalização e à multinacionalização porque, ao contrário destas, anuncia o fim do sistema nacional enquanto núcleo central das actividades e estratégias humanas organizadas (1994).

domingo, 23 de maio de 2010

Mis Camélias.4

Raúl Iturra

3. - La primera enfermedad

Es siempre la más temida, esa primera enfermedad. Talvez, yo diría que toda enfermedad en un niño, es el tormento de los papás. Si ya apenas sabemos lo que es ser papás, mucho menos podemos saber como diagnosticar y mejorar a nuestros hijos enfermos. El tiempo ayuda a entender las enfermedades de nuestros descendientes. El problema es en medio entre la primera vez que el primer hijo se enferma, y la segunda vez que la enfermedad acontece. Con un segundo hijo, ya es diferente, todas las enfermedades del primero, se reproducen en el segundo, apenas que ya estamos advertidos y el miedo es menor. Pero el miedo es miedo igual: los papás nos sentimos impotentes de defender a nuestros descendientes que tanto amamos y los queremos ver siempre sonrosados y alegres. Es por eso que recurrimos o a la familia o a otros padres, para darnos noticias. El hecho de tener hijos enfermos, ha llevado, en los tiempos de hoy, a formar asociaciones de padres con hijos enfermos, o crónicos o apenas una gripe.

Esas asociaciones no existían en el tiempo en que nuestras hijas eran pequeñas y se enfermaban. Había, como conté en capítulos anteriores, las mamás nuestras, las abuelas de nuestros hijos, para preguntar. ¡Era como un sahumerio! Lo que nuestras madres decían, era un santo remedio.

Nunca olvido el día en que Eugenia, con seis meses de edad, tuvo su primer resfrío. Hicimos, o más bien, yo hice, porque mi mujer era paciente y sabía lo que se podía hacer: esperar, sin embargo decidí realizar dos cosas. La primera, fue llamar por teléfono al pediatra que trataba de nuestra hija, que la había vacunado contra todo tipo de enfermedades, casi como si la hubiera inmunizado contra todo tipo de hechizos, o eso nos parecía a nosotros, o a mí. Me parecía que todo lo que se hiciera, era poco para nuestra primera hija. Nuestro pediatra me parecía un santo, ese médico, por nombre, Ángel Machiavelo, de Viña del Mar, el más afamado y más visitados por los papás que tenían medios para pagar, porque su fama hacía parte del precio de la consulta. No había familia "bien", si no iba a la consulta de este Pediatra. Como padres nuevos y orgullosos, seguíamos la corriente. Cada vez que encontrábamos a alguno de familia o amigos, preguntábamos cuál era su médico pedíatra, y la respuesta era inmediata, el Dr. Machiavelo, por supuesto, m"hijo[44], con un aire de languidez Tenía el poder de curar, ese poder que, desde el día en que fui papá, yo hubiera querido tener. Eran los días en que, padre novato, me maldecía por haberme hecho Abogado y no Licenciado en Medicina, una de mis alternativas al escoger profesión a los 17 años. Las Leyes y el Derecho no curaban a nuestra hija enferma, pero, por lo menos, daba dinero para pagar los médicos. Una tía nuestra, Adriana Carretero del Mudo, era Médica Pedíatra y Directora clínica del Hospital de San Juan de Dios, en Santiago de Chile. A ella recurríamos mucho cuando nuestras hijas se enfermaban. Pero, el dictado de médico, cúrese a sí mismo, no funcionaba, era necesario ir a nuestro pedíatra. Adriana Carretero se había casado con Michael Eckhart, de Viena de Austria, y tenían la única hija, que ellos adoraban. Como nosotros a las nuestras. Entre la dirección de Hospital, el cuidado de la hija y su inmenso amor por su marido y nuestros viajes, no había más tiempo para encontrarse. La última vez que la vi fue, fue en nuestro regreso a Chile en los años 70, nos saludamos con todo amor, me felicitó por mis estudios, respondí que en breve iríamos otra vez a Gran Bretaña para mi doctorado, y ella, en su buen humor, comentó a las carcajadas. " ¡Este Raúl!, Acaba de llegar, y ya se quiere ir de nuevo... Fue la última vez que la vi o he sabido de ella. Agregó:"hombre, quédense, acá, hacen falta". La única socialista de nuestra extensa familia. Era casi una premonición mía, yo no sabía que iba a tener que volver, en breve, por la fuerza de la historia de Chile, como relato en otro libro.