terça-feira, 14 de setembro de 2010

Esperanza - una historia de vida 5, por Raúl Iturra

Para aliviar la carga de lectura, recuerdo una pequeña anécdota del año 1975, en Vilatuxe. Carmelo Louzao había sido desheredado de los bienes de su familia, dejando para él la mínima cantidad de ferrados para sobrevivir. Había cometido el pecado de hacer un hijo con una empleada de la casa, Ramona Ferradas Fernández, del lugar de Vilatuxe. La familia ultra católica, lo obligó a casarse con ella y reconocer al vástago, que resultó ser una niña, Irene. Como los Louzao eran familia antigua y de abolengos , esos que Herminio no exhibía, fue de inmediato desheredado para que el patrimonio familiar no fuera heredado por alguien sin alcurnia . Todos los hijos de Carmelo y Ramona Ferradás Fernández, se fueron de la cas ya mayores. Carmelo ocultaba su dolor y buscaba amigos, pero nadie le perdonaba su felonía, especialmente con una Feradás, descendiente del José Ferradás que inició la revolución de 1870, que acabara con el reinado de Isabel II, al negarse, en 1968, a pagar impuestos sobre las personas o de capitación , que substituía al odiado impuesto sobre los consumos que habitaban la Paroquia, como relato en otro libro mío.


Los Ferradás eran la Gloria de Vilatuxe, porque fue con ellos que se inició la revolución contra la aristocracia, la monarquía y los pagamientos de foro. Pero no por eso Carmelo tenía amigos Como yo era un extranjero, comenzó a visitar mi casa, hablaba en el mejor castellano posible y me dijo: Don Raúl, si somos del mismo linaje, Don con Don no tiene ninguna gracia, por lo que vamos a pasar al tu y a Raúl y Carmelo…Así fue, contra mi voluntad, tenía más de 40 años que yo y me contaba historias espeluznantes sobre las mujeres que había tenido. Conseguí cortar la relación, al invitarme un día a comer a su casa, convite que recusé con amabilidad por causa de tener familia extranjera en casa. También quería yo huir de Carmelo,… y conseguí...

Esperanza y Herminio reían cuando contaba estas historias, que están escritas, porque son historias para no olvidar y hacen parte del análisis que hago de la interacción social de los seres humanos. Como de la interacción romántica y de personas con pocos recursos, de Herminio y Esperanza.

Escribir estas palabras, no es un asunto fácil. Eran dos personas que se amaron y lucharon juntos por la vida, desde su más tierna juventud, ella tenía 15 años, mi amigo, 20 para 21. Ella había nacido el 4 de Abril de 1931, él, el 21 de Noviembre de 1927. Ella era cuatro años menos que él, o como se dice en portugués, Esperanza era cuatro años más nueva que el hombre de sus amores. Lo que los traicionó y por la única vez en la vida quedaron lejos uno del otro, fue el día que Esperanza entregó su espíritu al creador que ella respetaba, ese fatal día del 21 de Febrero del año 2006. Entrega que supe cuatro años después y solicité a mi María da Graça o Graciña, que levase a Vilatuxe. Y me llevó. Como todo el mundo sabe, no puedo guiar carros y, en su simpatía, fue mi chofer.

Una vez que llegamos, fuimos al cementerio, cerca de la Iglesia Parroquial de San Lorenzo de Vilatuxe, día de fiesta hoy, el aniversario de la Parroquia, que está a ser celebrado en cuanto escribo estas líneas y he hablado con Pilar y Miguel, en sus días de alegría y fiestas. Que se diviertan mucho! Entretanto, yo escribo estas líneas y escojo qué decir y que dejar para después.

Creo que, en un día como hoy, la palabra es de mi amigo Herminio, o mi compadre abuelo, como gusto llamarlo. Me confidencio, el 27 de Julio de este año de 2010, estas palabras: Herminio conoció a Esperanza cuando tenía 15 años e Herminio 18, en un baile en el lugar de Vilatuxe, el día de San Antonio. Fue ese mismo día en que se comprometieran en noviazgo, o como dice él, en su masticado luso-castellano-galaico: Nesse dia ficaram noivos e a visitava todos os Jueves e Domingos. El joven seductor quería que fuera la madre de sus hijos o seductor quería que fuera la madre de sus hijos. Tinha um corpo lindo para uma rapariga jovem, era agradável e carinhosa e sedutora. Ião ao monte com o rebanho., no monte de Balibó e, muita vezes, o rebanho de vacas ficava só porque eles iam namorar até adormecer, tanta era a paixão. Se juntaban en un sitio combinado antes y la fiesta comenzaba, hasta las dos de la tarde. Aparecían en el monte a las nueve de la mañana y la fiesta entre ellos se prolongaba hasta esas dos de la tarde, como me ha narrado antes. Las vacas andaban sueltas. Herminio dice: A nai de Esperanza era divina, D. Manuela Gomes Ferreiroa y pensaba Herminio que la hija seria igual e una excelente nai para sus hijos. Un médico amigo le habría dicho que la cara mostrava a la persona: notava-se na cara como era a pessoa, como seria na cama e o amigo disse que era uma das poucas raparigas que parecia ser boa, alegre e calma Hermínio era capador e ganhava bem e queria uma casa para ele, a sua namorada e os filhos que tiverem. Por tanto, emigro para Venezuela, pidió a sus padres que se hicieran cargo de Esperanza, con Carmen ya nacida e grávida de Pepe e emigró. Estive em Venezuela 6 anos, juntei dinheiro e fiz a casa de Lodeirón. Esperanza e as crianças passaram a viver em Gondoriz Pequeno, na casa dos pais. D. Adelaide nem por isso era muito simpática com Esperanza e mandava em ela e a mulher de Hermínio sofria calada, mas desabafava com o marido. Esperanza calava, não respondia a sogra mas falava com o marido: sabia que tinha que esperar que a casa nova estiver feita para se transferir a ela. No discutia con la madre de Hermínio para que ele não estivesse infeliz e assim foi. Esperanza era una santa para encargarse de la familia y no hacer escándalos pelo desprecio al que era sujeta. El padre de Herminio, el señor José António Medela Friol, aconsejaba a los dos tener paciencia y aceptar esa forma de ser de D. Adelaide, lo que ellos hacían. La hermana mayor de Herminio, Marcelina Medela de Montoto, era simpática con la cuñada, tenía más de 16 años de diferencia con la cuñada y se llevaban muy bien entre ellas. No se entrometía, a pesar de vivir todos juntos, casados, en la casa del padre. Moraban ahí Marcelina, su marido Jesús Montoto (o Ferreiro) y los hijos de ellos: Antonio, Carmen, Olga e Pilar. Foi nesse tempo que nascera Olga Medela Dobarro, a terceira descendente dos Medela Dobarro. Ainda não iam a escola, que começava aos 7 anos para os garotos e eles eram muito novos

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