Josep Anton Vidal
Neste ponto do artigo que o leitor está a ler, há um espaço em branco… Apaguei dois parágrafos onde falava desses dois partidos que, pretendendo-se eles mesmos agora bons catalães e bons espanhóis e, portanto serem exemplos de concórdia, lideram a iniciativa política contra a Catalunha. E fi-lo por respeito a mim mesmo. É tão descarado o exercício da mentira demagógica e tão grave o efeito da acção desses partidos políticos que pretendem abrir fracturas profundas na convivência dos cidadãos da Catalunha sob a desculpa da defesa dos direitos e liberdades, que não sou capaz de falar nisso sem que a argumentação racional dê lugar ao impropério e à reacção intempestiva. Por isso apaguei o que tinha escrito. Nem sequer é preciso dizer que estes partidos foram concebidos para servir um nacionalismo espanhol excluente e monopolizador, e que têm na vanguarda das suas formações demagogos de palavra fácil e hábeis, mas de ideias curtas. Se não tivessem a inteligência obnubilada, não seriam capazes de defender tanta incoerência entre o que dizem e a realidade catalã.
Mostrar mensagens com a etiqueta psoe. Mostrar todas as mensagens
Mostrar mensagens com a etiqueta psoe. Mostrar todas as mensagens
segunda-feira, 8 de novembro de 2010
quarta-feira, 14 de julho de 2010
Carta de Barcelona - O futebol ao serviço da política centralista
A. Vidal
Josep A. Vidal
Una vez más la parafernalia del Mundial de fútbol ha prestado oportunamente servicio a la política ayudando a silenciar los ecos de la manifestación del pasado sábado en Barcelona, un acto de afirmación y defensa de la identidad y la dignidad catalanas.
Es fácil decir que la sentencia emitida por el Tribunal Constitucional contra el Estatuto de Cataluña es un despropósito, un disparate, un ataque... Porque lo es, sin duda, al margen de la consideración que merezcan a unos y otros las argumentaciones y contraargumentaciones jurídicas esgrimidas por los miembros del tribunal. Es un despropósito ya desde su origen, pero sobre todo lo es por su desenlace; porque los miembros del Tribunal –que han necesitado cuatro años y toneladas de ridículo para ponerse de acuerdo– han venido a sentenciar que, salvo ellos, nadie en este país es capaz de leer, entender o interpretar adecuadamenta la Constitución española, ni siquiera los juristas, economistas y expertos de todo tipo que participaron en la redacción, el debate y la aprobación del Estatuto de Cataluña. Para los doce miembros del Tribunal Constitucional –uno de ellos fallecido y no sustituido–, todos aquellos juristas y expertos, asesores y políticos que intervinieron en el proceso parlamentario y que –después de mucha discusión, mucho recorte y mucho pacto– consideraron que el Estatuto de Cataluña se ajustaba suficientemente a la Constitución, son, según se ha visto, unos perfectos ignorantes en legislación.
Josep A. Vidal
Una vez más la parafernalia del Mundial de fútbol ha prestado oportunamente servicio a la política ayudando a silenciar los ecos de la manifestación del pasado sábado en Barcelona, un acto de afirmación y defensa de la identidad y la dignidad catalanas.
Es fácil decir que la sentencia emitida por el Tribunal Constitucional contra el Estatuto de Cataluña es un despropósito, un disparate, un ataque... Porque lo es, sin duda, al margen de la consideración que merezcan a unos y otros las argumentaciones y contraargumentaciones jurídicas esgrimidas por los miembros del tribunal. Es un despropósito ya desde su origen, pero sobre todo lo es por su desenlace; porque los miembros del Tribunal –que han necesitado cuatro años y toneladas de ridículo para ponerse de acuerdo– han venido a sentenciar que, salvo ellos, nadie en este país es capaz de leer, entender o interpretar adecuadamenta la Constitución española, ni siquiera los juristas, economistas y expertos de todo tipo que participaron en la redacción, el debate y la aprobación del Estatuto de Cataluña. Para los doce miembros del Tribunal Constitucional –uno de ellos fallecido y no sustituido–, todos aquellos juristas y expertos, asesores y políticos que intervinieron en el proceso parlamentario y que –después de mucha discusión, mucho recorte y mucho pacto– consideraron que el Estatuto de Cataluña se ajustaba suficientemente a la Constitución, son, según se ha visto, unos perfectos ignorantes en legislación.
Etiquetas:
catalunha,
generalitat de catalunya,
país basco,
pp,
psoe,
tribunal constitucional
Subscrever:
Mensagens (Atom)


